lunes, 19 de septiembre de 2016

Fragmentos: "Ella"


"Decía ser muy espiritual pero siempre encontraba su felicidad en el baile, en la bebida, en las drogas y en el sexo. Por eso, a menudo me parecía que el yoga para ella era tan solo una manta con la que cubrir su propia desnudez. Justo la que me achacaba a mí. Cuando dejamos de ser amigas, no la eché de menos, aunque tampoco me arrepentí del tiempo que había pasado ayudándola y escuchando sus amargas quejas que resultaron, lo supe luego, pura invención. Cuando la volví a encontrar muchos años más tarde, su marido la había dejado, sus hijos no la hablaban, sus fieles amigas --aquellas por las que me traicionó-- habían muerto de sobredosis, de melanomas o hastiadas de la vida; ella había perdido casi todo el pelo y su piel estirada convertía su rostro en un mapamundi de sí misma. Pero lo peor eran sus ojos, los de un animal desvalido al que un ser indeseable, de los muchos que nos acechan, hubiera maltratado hasta dejar sin alma".

Fragmento de "Ella".

jueves, 4 de agosto de 2016

La pintora de estrellas ya está lista para los lectores polacos

"Malarka Gwiazd" es el título en polaco de mi novela "La pintora de estrellas". Me entusiasma que algo que yo escribí pueda llegar a los lectores de otros países, en otros idiomas, y esta será solo la primera parada; a finales de agosto estará ya en las librerías.

La traducción allí ha corrido a cargo de Marzena Chrobak, que ha traducido, entre otros, la novelística completa de Eduardo Mendoza. Y la editorial es Rebis, que publica a autores magníficos, como Joyce Carol Oates. En fin, toda una aventura para Elisa, Diego, Martín y Violeta.

¡Buen viaje y toda la suerte para vosotros!

jueves, 21 de julio de 2016

Opiniones y reseñas de "Prométeme que serás delfín"




Si algo se te queda dentro cuando publicas una novela, es precisamente, la opinión de los lectores. Aquí tenéis unas cuantas:
"En suma, una novela de  trama original y de una terrible actualidad, a través de la que Amelia Noguera destila una prosa ligera, clara y muy mimada desde un punto de vista estilístico."
"Y en eso de transmitir sentimientos, Amelia Noguera es única"
"Me ha gustado mucho la novela, creo que Amelia Noguera es una apuesta segura a la hora de decidir una lectura. Esta es una historia diferente a las que suele escribir, pero en esencia está su huella, tan reconocible y especial."
"Amelia es una autora de personajes, sí, pero es una narradora de realidades, como también lo demuestra con Prómeteme que serás delfín."
"Nunca me alegraré más de haber tomado la decisión de leer un libro"
"En definitiva, es un libro envolvente, que va mejorando el ritmo con el paso de los capítulos. La autora juega con nuestra mente todo el tiempo, haciéndonos que pensemos que cualquiera podría haber sido el asesino. "
"Una pluma llena de sensibilidad y matices, directa y muy cercana"
”Prométeme que serás delfín” es una historia con un toque de misterio e intriga, escrita con la sensibilidad y el mimo que caracterizan a Amelia Noguera… que denuncia y nos acercan a una problemática real: los fallos de un sistema educativo obsoleto, incentivados por los recortes económicos actuales. Una novela que yo he leído con pausa, asimilando situaciones que se me hacían muy cercanas, que he disfrutado mucho y os recomiendo leer."
"Ha sido como mirarme en un espejo."
"Una novela dulce que conjuga ternura, denuncia social y ensalza la amistad como pieza fundamental que refuerza el crecimiento personal desde la infancia.  Una historia que invita a no rendirse jamás ante las situaciones adversas."
"Una novela arriesgada pero la autora la ha vestido de negro, introduciendo los diversos temas que plantea en una historia intrigante, con asesinos y víctimas, policías y sospechosos que logra mantener nuestra atención hasta el final y hacer que devoremos las páginas sin apenas darnos cuenta."
"Tan apasionante como desgarradora. La vida misma. Una historia de amistad, de niños especiales, de acoso escolar, de madres coraje que dan la vida, de un sistema educativo decadente, de profesores entregados y dispuestos a cambiar las cosas mientras chocan una y otra vez con compañeros menos entusiastas, de recortes en ámbitos vitales para una sociedad, de delfines y, como nexo de unión, de asesinatos. Una historia de lealtad y, en cierto modo, de esperanza, que nos abre un poquito los ojos y nos enseña que este mundo necesita más humanidad, más solidaridad y, por supuesto, más delfines."
"Me ha encantado. Me ha gustado mucho su prosa, tan sencilla, tan descriptiva sentimentalmente hablando… tan humana. Me ha gustado como ha estructurado los capítulos dándole mucha más agilidad y tensión.."
"Me ha encantado leer algo totalmente diferente. Una novela escrita con mucha valentía y que trata de temas muy escabrosos que están a la orden del día."
  • En el blog:
"Os voy a ser sincera: no sé si seré capaz de transmitir con palabras lo mucho que me ha gustado esta novela. Es de este tipo de libros que no se conforman con contarte una historia, sino que se abren en canal y exponen sin tapujos temas dolorosos y crudos, pero no por ello menos reales."
"Prométeme que serás delfín es una novela de intriga y social (ya que encontramos temas como la crisis, los recortes y el acoso escolar) que no podrás soltar una vez empieces a leer. Una profesora cruel, un asesinato, una niña con TDAH, una madre desesperada y una lista con innumerables sospechosos son los elementos que forman esta novela, una novela con muchos giros argumentales que concluye con un final sorprendente e inesperado. Yo la he disfrutado mucho y, por eso, ¡te la recomiendo!"
"Es tan incómoda, tan transversal, desacomplejada y a la vez, tan necesaria, que casi creo que debería tratarse de una lectura obligatoria (y soy muy contraria a las lecturas obligatorias, casi casi me parecen un oxímoron).
Jugando con el sarcasmo y la acidez como herramienta para la crítica social y política, la autora ha creado una novela que está entre el género negro y el psicológico, llena de sensibilidad y realismo. No os dejará indiferentes."



jueves, 23 de junio de 2016

"Sostiene Pereira": literatura que hay que leer


Pereira es un viejo periodista que siempre está pensando en la muerte y le parece que todo el mundo está muerto o a punto de morirse, como hizo su esposa, con cuyo retrato él habla todos los días. Se encuentra muy solo: ellos no tuvieron hijos porque ella era una mujer débil y enfermiza. A través de esa obsesión con la muerte, al leer una tesis sobre ella escrita por el estudiante de filosofía Monteiro Rossi como conclusión de su carrera, Pereira lo conoce y lo contrata para que le escriba anticipadamente las necrológicas de algunos escritores. Y es sobre todo mediante la relación con este joven y con la chica de la que está enamorada, Marta, cómo el apático periodista comienza a mirar a su alrededor de otra forma hasta sufrir el cambio interior en ese calurosísimo mes de agosto de 1938 que narra la novela.
            Pereira había colaborado antes en un prestigioso diario de Portugal pero ahora es el redactor de la sección de cultura, de una página, en un periódico nuevo y modesto, el Lisboa. Es un hombre reflexivo y sencillo, come tortilla francesa y toma limonada, le gusta la literatura francesa y, como decíamos, está obsesionado con la muerte; en realidad, parece también desearla y vive ya su vida como esperándola; se declara "apolítico" y lo que ocurre a su alrededor, el régimen de Salazar, no le interesa. Pero resulta que tanto Monteiro como su joven amiga Marta son "subversivos" y están implicados en acciones subversivas contra el dictador. Además, la enfermedad de Pereira le lleva a conocer al doctor Cardoso que le expone algunas teorías maravillosas sobre la multiplicidad de almas de los seres humanos, y esto junto con sus charlas con el Padre Antonio, su amigo confesor y otros de los personajes secundarios, hacen que este viejo solitario empiece su transformación. Por otro lado, el joven filósofo, en lugar de escribir las crónicas necrológicas de los autores que le solicitan, le presenta las de otros como García Lorca, en las que subyace siempre una crítica al poder fascista y, finalmente, solicita al periodista ayuda para esconder a su primo que está buscando voluntarios para luchar en la Guerra Civil española. Allí mismo, en casa de Pereira, Monteiro es asesinado por dos miembros de la policía política y ese trance es lo que termina haciendo que Pereira reaccione y escriba el relato de su asesinato, señalando a sus asesinos con nombres y descripciones. Además se las ingenia para que esa necrológica sea publicada en su periódico al hacer pasar al doctor Cardoso por el censor, el mayor Lourenço, ante el impresor. Quizás, además Pereira vea en Monteiro ese hijo que no tuvo y al que echará de menos en su soledad tan aparente, y el final no solo nos muestre su cambio ideológico, sino también una venganza ante el regreso obligado a su soledad. Sin embargo, esto no es lo más relevante de la novela, ni tampoco saber si Pereira consigue finalmente huir a Francia o, como indica el "sostiene Pereira" reiterado en el relato, lo que se nos narra es su declaración ante la policía que lo detiene.
            Así, en esta novela posmoderna —creemos que a su pesar—, lo más relevante es tanto el narrador como su humanidad y su transformación, como explicaremos a continuación. Porque ¿qué es lo que hizo de esta novela una de las más representativas del siglo XX? No es solo la crítica a los fascismos que ejercen muchos de sus personajes ni la transformación que Pereira experimenta que le hace pasar de la apatía a la necesidad de reaccionar en contra de la violencia y la injusticia, no se sabe bien si porque el asesinado bien podría haber sido su único hijo o porque en realidad entre unos y otros le hacen despertar esa conciencia dormida; también la magia de esta novela se basa en el clima de profunda melancolía que despierta su lectura, desde las primeras líneas, y que los continuos "sostiene" y "Pereira" acrecientan por cuanto nos ponen ante nosotros la posibilidad de que esa ficción no sea tal, en un juego literario extraño que al hacer patente su artificio, nos suscita dudas. Así, dudamos de si realmente lo que estamos leyendo sea incluso la declaración del propio espíritu de Pereira, su conciencia, que se rebela hasta el punto de llevarle a intervenir a pesar del riesgo.
            Como se ha mencionado ya, la narración en tercera persona señala que todo el tiempo se cuenta en nombre del protagonista, y esta voz nos persigue, como en el tono de una declaración dicha ante un juez de un policía que habla en nombre del acusado:
"Sostiene Pereira que en aquel momento pensó una vez más en su vida pasada, en los hijos que nunca había tenido, pero sobre este tema no desea efectuar ulteriores declaraciones" (pág. 4).
            La voz nos muestra las pensamientos de Pereira, sus obsesiones, sus acciones, que, si bien a veces resultan demasiado personales para formar parte de una declaración ante la policía por la gravísima acusación que ocasiona el desenlace, cuando podrían empezar a tomar ese cariz se elude conscientemente entrar en una intimidad demasiado evidente, como si en realidad el relato estuviera dando testimonio de lo que Pereira ha vivido a ese otro que ahora nos relata lo ocurrido. Sin embargo, esta narración a la vez intimista y oficial tiene algo que embruja: el estilo que Tabucchi despliega aquí es por eso fabuloso.
            Sin embargo hay algo más que nos llama la atención de esta novela. Tabucchi la publica en 1995, se supone que en el auge de la posmodernidad, cuando la literatura y el arte se han pasado al escepticismo y se han desvinculado en parte de la ideología o la crítica al sistema, pero en Sostiene Pereira sin embargo se hace patente un compromiso político en contra de los fascismos, y no solo en su protagonista sino también en una gran parte del elenco de secundarios: la señora Delgado, judía que huye del nazismo, el doctor Cardoso, el camarero Manuel que le pone ante los ojos lo que ocurre en las calles, el sacerdote, el estudiante, su primo y su novia… Pereira y todos estos otros personajes constituyen claros ejemplos de "terceras figuras" ante la praxis del mal, en la que además de la víctima y el victimario debe existir necesariamente un tercero que contemple y consienta la violencia, la brutalidad y la falta de libertades. En el ejercicio de los totalitarismos de la primera mitad del siglo XX una gran parte de la población asistía impávida como testigo de la actuación de los nuevos poderes y Tabucchi nos pone ante nuestros ojos a muchos de ellos, gente que toleraba los desmanes, que miraba para otro lado mientras se producía, que se conformó con vivir y dejar vivir, pero también gente que, poco a poco, fue dándose cuenta de que, como Pereira, debían intervenir. Algo en ellos les hacía mostrarse disconformes y reaccionar. Así, lo que más nos gusta también de esta novela es ese cambio interior del protagonista, ese paso de vivir alejado de la vida real, apático y sin esperanzas en el que el personaje se nos presenta inicialmente hacia la toma de conciencia de que el régimen todo lo atrapa y su compromiso ideológico para hacer justicia.
            En realidad, nos gustan demasiado los quijotes y quizás esta novela nos llegue tanto por mostrarnos cuál podría haber sido el proceso que muchas de aquellas "terceras figuras" testigos de las crueldades de las dictaduras europeas sufrieron para llegar a romper las construcciones culturales que habían convertido el dolor, la censura, las injusticias, las torturas, la violencia y la arbitrariedad en los ejes del sistema admitido y sostenido imperante. Pereira por eso se nos antoja tan humano, tan entrañable, tan tierno, porque consigue reaccionar y despertar su apática conciencia. Y esto, sorprendentemente, lo hace Tabucchi en un momento en el que la literatura parecía dormida en su vertiente crítica, vestida de posmodernidad descreída de los grandes relatos, de las grandes causas. Pero la causa de Pereira es la de todos los hombres de buena fe, de aquellos que ante el mal terminan reaccionando y oponiéndose a sus perpetradores cada uno en su medida y con sus posibilidades. Quizás el doctor Cardoso tuviera razón y a Pereira solo le ocurriera, sostiene el doctor, que el yo hegemónico de su confederación de almas fuera el capaz de sentir empatía por quienes sufren la tiranía de quienes atacan el alma humana con su iniquidad.
            Como afirma el mismo Tabucchi al final de la novela: " En portugués Pereira significa peral y, como todos los nombres de árboles frutales, es un apellido de origen judío, al igual que en Italia los apellidos de origen judío son nombres de ciudades. Con ello quise rendir homenaje a un pueblo que ha dejado una gran huella en la civilización portuguesa y que ha sufrido las grandes injusticias de la Historia". Creemos que el autor no solo rindió homenaje a los judíos, también a otros muchos que sufrieron grandes injusticias de la Historia, españoles, portugueses, alemanes, franceses, soviéticos que se opusieron de un modo u otro a quienes les sometieron a la sinrazón de los totalitarismos.

Bibliografía
Sostiene Pereira, Antonio Tabucchi, traducido por Carlos Gumpert y Xavier González Rovira, Anagrama, Barcelona, 1995

 La fotografía es de © Tagi Muhammad 

miércoles, 22 de junio de 2016

Incómoda, transversal, desacomplejada: Prométeme que serás delfín


"Prométeme que serás delfín" fue una novela muy difícil de escribir, la que más. Ni siquiera "La marca de la luna", que tiene casi seiscientas páginas, transcurre a tiro de magia en Jaipur, Praga y Sevilla a principios del siglo XX, y cuya prota es una bruja hindú me costó tanto. En el delfín hay mucho en juego. No es una novela escrita para gustar, es incómoda, ácida, perturbadora, aunque, sí, también es muy emotiva, y está escrita, o así lo intenté, con una gran sensibilidad. Esto opina Marta de ella en su blog de reseñas:
"Me encantó. En serio,me he pasado la semana entusiasmada con esta lectura y con la forma de escribir de Amelia Noguera. Es tan incómoda, tan transversaldesacomplejada y a la vez, tan necesaria, que casi creo que debería tratarse de una lectura obligatoria (y soy muy contraria a las lecturas obligatorias, casi casi me parecen un oxímoron).
Jugando con el sarcasmo y la acidez como herramienta para la crítica social y política, la autora ha creado una novela que está entre el género negro y el psicológico, llena de sensibilidad y realismo. No os dejará indiferentes."
Está sorprendiéndome lo mucho que está gustando esta novela a gente tan joven como Marta, a estudiantes de Magisterio o de Psicología. También a aquellos que saben bien lo que es el TDAH. Los demás se acercan a ella con curiosidad, y solo puedo asegurar de ella que les emocionará.
Aquí puedes leer la opinión completa.

¿Por qué me gusta Jeanette Winterson?

Dirijo un club literario en la Biblioteca Municipal del lugar donde vivo. Es fabuloso compartir lo que lees con otros lectores, cada uno de su padre y de su madre, literariamente hablando y también en sus experiencias y emociones. Está formado sobre todo por mujeres, una amplia mayoría (tan solo un 5% son hombres), lo cual constituye una paradoja si tenemos en cuenta que en los últimos seis meses, de octubre de 2015 a abril de 2016, del estudio de dieciséis sellos editoriales que he realizado para la tesis que defenderé como Trabajo de fin de grado, entre los que se incluyen los de mayor volumen de facturación según el INE y la Federación del Gremio de Editores de España y los que más títulos publican al año, he llegado a la conclusión de que se publica un 66 % de títulos escritos por hombres frente al 33 % restante que han sido escritos por autoras. Nosotras leemos más, al menos ficción, pero ellos publican mayoritariamente. En algunos sellos, además, la diferencia es brutal: Tusquets, por ejemplo, en los últimos seis meses, publica treinta y tres libros escritos por hombres y tan solo tres corresponden a mujeres (y una de ellas es Almudena Grandes) con lo que tiene tan solo un 9% de autoras en su catálogo (véase aquí).  En el lado contrario, destaca Lumen (con un 55,17%).

Así pues, no resulta extraño que la crítica especializada elija mayoritariamente publicaciones de hombres para sus reseñas o que en la Real Academia de la Lengua no haya apenas mujeres, o que solo cuatro hayan recibido el Cervantes: estos datos son de ahora mismo, en la actualidad, no de hace cincuenta años. Por esta razón, en mis lecturas últimamente estoy centrándome más en mujeres: deseo profundizar en su literatura, con la intención de comprobar que este olvido no es azaroso. Siempre tuve entre mis lecturas favoritas a las escritas por mujeres (Matute, Martín Gaite, Grandes, Oates, Ferrante), pero solo en los últimos años estoy descubriendo de forma consciente a otras que me están apasionando (Mazzantini, Poniatwoska, Zambrano, Atwood, Iris Murdoch...). Y hace poco llegué a Winterson y propuse su novela "La pasión" como lectura para el club.

Jeanette Winterson es una autora especial, la crítica la califica como la mejor autora británica contemporánea, digna sucesora de Virginia Wood. Que la crítica afirme esto de ella no significa nada: basta con que, al empezar a publicar, a algún genio del marketing se le ocurra decir que eres la viva imagen literaria de Ana María Matute, para que la imagen fluya. Siempre hay que confirmar lo que otros dicen y eso he hecho yo con Winterson. Posmoderna sí es, sus novelas son fragmentarias, llenas de saltos al pasado y al futuro, de aforismos, símbolos y elementos. Si no la conocéis, os la recomiendo, porque me estoy dando cuenta de algo que se me había pasado desapercibido entre la vida: que me gusta muchísimo la literatura escrita por mujeres, que me gusta ser mujer y escribir con sensibilidad, que no ñoñería, porque esta palabra la han inventado algunos para desprestigiar esa forma de vivir y de sentir que a muchos seres humanos nos caracteriza.

Que paséis un miércoles estupendo. Que esto son instantes.

La fotografía, llena de sensibilidad, es del estupendo fotógrafo Nick Kenrick.

domingo, 22 de mayo de 2016

"En eso de transmitir sentimientos, Amelia Noguera es única"

Pedro Santos es un lector tan lector que lleva leyendo mis novelas desde que empecé publicando "Escrita en tu nombre" en Amazon. De cada una, siempre me da su opinión en forma de una elaboradísima reseña que publica en su blog de crítica literaria. Ahora también ha leído "Prométeme que serás delfín" y afirma que "Y en eso de transmitir sentimientos, Amelia Noguera es única". Es un placer para mí generar esa sensación en lectores como él.

Podéis leer la reseña completa aquí.

Indaga en la parte oscura del ser humano

Dice de esta novela Laurentino Vélez-Pellegrini, un estudioso de la novela negra y escritor:
"Amelia Noguera ambienta con un indiscutible rigor el universo escolar, sus entresijos y el lado opaco del mismo, en el que el abuso de poder y la arbitrariedad para con los menores ocupa un lugar central. Esto sin olvidar la crítica que la novela desprende al encuentro de  las concepciones anticuadas y reaccionarias de la enseñanza y del propio aprendizaje,  así como la denuncia del abandono al que está siendo sometido un sistema educativo público desgarrado entre el inmovilismo  y la renovación. Hay que añadir una brillante ilustración narrativa de la muy actual problemática y socialmente debatida cuestión delbuylling  y el silencio y la  indefensión de la que son objeto los niños  víctimas del mismo. Esto gracias a la actitud pasiva de la comunidad educativa en general y del cuerpo docente en particular. Pero la gran virtud de su novela es sobre todo ahondar en las complicadas relaciones entre el mundo de la infancia y el de los adultos, con el tema de la maternidad de por medio.  

Amelia Noguera penetra en la subjetividad del niño y en su conciencia, sobre todo frente a aquellos que le perciben como un ser amorfo y moldeable. La trama nos revela la identidad de unos menores  capaces de pensar, de discernir por sí solo el bien del mal, pero sobre todo de desprender inteligencia emocional y habilidad deductiva respecto a los hechos de la realidad."

Puedes leer la reseña completa aquí, en el dietario cultural de Vélez-Pelligrini.

martes, 26 de abril de 2016

"Prométeme que serás delfín" en las librerías el 18 de mayo


"Prométeme que serás delfín" es una de mis novelas favoritas. Es un regalo para una buena amiga, madre de un niño con TDAH, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Si he conocido alguna vez una heroína, ella es la más. La más. Esta novela la escribí para ella y, con ella, para todos los padres de niños que sufren este trastorno. Pero también es mucho más, como dice en su cubierta, es también un estremecedor relato sobre al amor, la inocencia y la amistad. Ya solo quedan tres semanas para que esté disponible en las librerías, y detrás de esta publicación hay un intenso trabajo de muchos profesionales, editores, correctores, maquetadores, diseñadores, publicistas; todos ellos han puesto un poco de sí mismos en esta novela.

Esta es su sinopsis:

Una profesora de Primaria aparece asesinada en su aula, dentro de un armario y con la boca y las muñecas enrolladas en papel celo, el mismo método con el que ella castigó a una de sus alumnas. Un grupo de amigas decide investigar quién es el culpable y así evitar la CATÁSTROFE. ¿Quién querría ver muerta a Adela? La lista es muy larga pero pronto otro hecho terrible la reduce drásticamente. 

A través de su búsqueda, el lector se adentrará en el mundo de los niños, y en especial en el de Sofía, la alumna hiperactiva que más sufría los tratos vejatorios de la profesora. También conocerá a su madre, una doctora desesperada que vive solo para su hija. Sin embargo, lo que descubrirá en este camino será la fina línea que separa la inocencia de la crueldad.

El estilo, los temas y los registros de Amelia Noguera son eclécticos -escribe novela intimista, histórica, literaria, social, de intriga-, y los lectores clasifican sus obras como "literatura de personajes".

Prométeme que serás delfín supone otro giro en su creación y entremezcla con maestría temas de
actualidad como el acoso escolar, la crisis o los recortes, con otros universales como el valor de la amistad y el intenso amor de una madre por su hija, en un texto de una gran fuerza narrativa.


jueves, 31 de marzo de 2016

Dime qué lees



Eso me preguntan muchas veces mis lectores. La respuesta es larga. Leo de todo y a todos. Y nunca imaginé que aquellas lecturas de las pegajosas tardes de verano sin nada que hacer (vivía en un pueblo de Madrid donde solo había renacuajos en las fuentes y en las fuentes nos bañábamos), poblarían luego mis novelas. Ahora es obvio, eres lo que lees, literariamente. Y yo leía los libros más gordos o los que salían antes en versión barata, cuanto más, mejor, para que el viaje a la biblioteca o el dinero que mi madre se gastaba se estirara. Así descubrí a los realistas rusos (aún conservo las obras de Dovstoieski en tapa dura por apenas trescientas pesetas), a Tolstoi, a los franceses más grandes... Pero enseguida llegué a otras lecturas más pequeñas. Mi madre me apagaba la luz cuando ella se iba a la cama y yo esperaba a que se durmiera y entonces volvía a encenderla con Matute, Víctor Hugo, Lucy Moude Montgomery, Jane Austen, Carmen Martín Gaite... También leí, y mucho, a Stephen King, en la universidad lo leía todo el mundo, los ingenieros son así, con la cabeza tan en su sitio que luego necesitan que les hagan imaginar a golpe de fantasía macabra.

    Después, a medida que fue creciendo y dejando atrás aquellas fuentes (las de los renacuajos), y sobre todo desde que empecé a estudiar Humanidades ya de adulta, descubrí los autores que leo sabiendo lo que leo. Han llegado para quedarse. Incluso ahora, Ana María Matute sigue siendo de mis preferidas, cada uno de sus párrafos me gustaría haberlo escrito yo; cuando me pierdo, vuelvo a ella. Pero se le han unido muchas: Elsa Morante, Ángeles Mastretta, Carol Joyce Oates, Jeanette Winterson, Clarice Lispector, Margaret Atwood, Margaret Mazzantini, Simone de Beauvoir. ¿Y por qué ahora me interesan estas mujeres? Del mismo modo que me interesa la vida, porque soy mujer y me doy cuenta de que me acerqué a la escritura porque quiero saber más sobre lo que soy y cómo soy, y todas ellas reflejan ese universo femenino que me encuentro descubriendo cada día. Y a través de lectura avanzas en ese despertar imprescindible.

      También me pregunto por qué no supe de ellas antes. No todas son actuales y muchas eran invisibles. Casi igual que ahora. Resulta patético comprobar cómo las escritoras siguen siendo ninguneadas, apenas citadas, apenas criticadas, apenas valoradas; ¿cuántos libros de escritoras son de lectura obligatoria en el instituto? No es que esté a favor de obligar a un adolescente a leerse El Quijote, pero sorprende que no existan muchos equivalentes femeninos. A pesar de que las lectoras son mayoría (muy interesantes al respecto, por ejemplo, son este estudio o este otro). La respuesta es complejísima, aunque fácil de imaginar.
     
   ¿Me descubres tú también algún autor que te apasione?

domingo, 1 de noviembre de 2015

Un velo sobre los ojos




¿Qué tienen los escritores que me gustan? Una mirada propia. Un mundo interior rico y una forma de expresarlo diferente. Y si, cuando hablan, esa singularidad no se les ve de algún modo, me resultan impostores. Eso me pasó en Getafe Negro con algunos, sobre todo con tres mujeres. Me dio la sensación de que no debían estar allí, que no eran lo que querían parecer. Su discurso me dio la sensación de simular un simple "postureo" fácilmente desenmascarable.

Pero me resulta muy curioso que eso me pasara justamente con mujeres y no con ningún hombre. Ayer asistí de refilón a una discusión entre Lorenzo Silva, comisario del festival de novela negra que ha concluido hace una semana, y Laura Freixas, escritora, editora, ensayista, etc., en Twitter a propósito de una mesa de las de Getafe Negro en la que uno de los invitados, David Becerra (crítico literario y ensayista), criticaba que no hubiera ninguna mujer en dicha mesa. Yo asistí a muchas de las mesas del festival y puedo confirmar que la presencia de mujeres era amplia, mucho más de lo que suele ser habitual en cualquier otro ámbito profesional o cultural, quizá de un 40% frente a la masculina. Pero todo esto viene a cuento por mi siguiente pregunta: si yo misma vi en ellas mucho más que en ellos esa "impostura", esa falta de preparación ante un tema determinado para el que fueron invitadas a hablar, mientras que ellos me resultaron más brillantes, ¿es que estamos programados para eso? ¿Somos siempre más críticos con las mujeres? ¿Estamos acostumbradas a minusvalorarnos a nosotras mismas? ¿O fue una percepción realista y no quiero aceptarla por el hecho de ser también una mujer? 

Dice Jenn Díaz hoy en un artículo de Jot Down Magazine que las mujeres que destacan son invisibles. Las sociedad las invisibiliza resaltando siempre su cualidad de madres o cualquier otra que no sea alguna con relevancia en un mundo de hombres. Me resisto a creer que eso sigue siendo así pero me encuentro yo misma juzgando inferiores en su discurso precisamente a algunas mujeres, ¿por qué? ¿Fueron realmente en esas mesas menos lúcidas que los hombres o lo parecieron porque los temas de los que tenían que hablar se circunscribían más al ámbito femenino? No lo sé pero desde hoy estaré más atenta a mis propios prejuicios. Es imprescindible para acabar con esa invisibilidad de la que habla Jenn. 

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