viernes, 22 de marzo de 2013

Mujeres de ojos grandes: la escritora que quiero ser

«Noor Akbari tenía los ojos de su madre. Y su pelo. De su padre tenía su nariz, recta y fina, como de estatua de palacio aqueménida. Pero también tenía las manos de su abuelo, surcadas por infinidad de arrugas minúsculas que convertían sus palmas en una telaraña de hilillos entrecruzados. No le gustaban sus manos, no le gustaban. Nunca le habían gustado. Le habría gustado mucho más tenerlas como Mina, lisas y suaves, a pesar del trabajo diario. Pero tan solo no se las miraba. Jamás se la podría haber visto mirándose las palmas, ni dejando que los demás las vieran. Cuando conoció a su marido y podría haber ocurrido que tuviera interés en mirarle las palmas tanto como cualquier otra parte de su cuerpo, ella le acariciaba con ellas, pero no se las habría enseñado jamás, ni tampoco le contaría nunca esa manía suya con ese pequeño defecto, porque lo que no se nombraba parecía irse lejos. Tal vez si lo hubiera hecho, él habría intentado explicarle que sus manos eran preciosas y que esas minúsculas grietas que a ella le angustiaban no hacían sino embellecerlas, confiriéndoles un aire misterioso de instrumento de oráculo sumerio.»

Amelia Noguera, Escrita en tu nombre (novela autoeditada en Amazon, 2012)

«La tía Leonor tenía el ombligo más perfecto que se haya visto. Un pequeño punto hundido justo en la mitad de su vientre planísimo. Tenía una espalda pecosa y unas caderas redondas y firmes, como los jarros en que tomaba agua cuando niña. Tenía los hombros suavemente alzados, caminaba despacio, como sobre un alambre. Quienes las vieron cuentan que sus piernas eran largas y doradas, que el vello de su pubis era un mechón rojizo y altanero, que fue imposible mirarle la cintura sin desearla entera.»

Ángeles Mastretta, Mujeres de ojos grandes (Planeta, Madrid, 1998)

Ayer alguien a quien respeto mucho me dijo que me veía como la Ángeles Mastretta de la literatura española. Decir que me quedé de piedra es una metáfora insignificante. No sé si tendrá razón y mi escritura irá por esos derroteros pero de lo que sí tengo cada vez mayor conciencia es de la responsabilidad que cada uno adquiere al escribir. 

No es solo respeto hacia el lector, es más una cuestión de amor propio y de no olvidar jamás que la escritura llega a muchas personas y que tus pensamientos y tus palabras pueden cambiar el mundo o dejarlo tal cual pero un poco más revuelto. Un poco peor. Por eso, al escribir, yo intento ser lo más consecuente posible con mis ideas y huir de situaciones, tramas, argumentos o personajes planteados desde un punto de vista maniqueísta. Sé que no siempre lo consigo como sé que lleva muchos años encontrar un estilo propio y una trayectoria que definan el objetivo de tu escritura. Encontrar tu voz como autora. En eso estoy. Y para ello no dejo de maquinar. Uno de mis planes para lograrlo es la creación de un sello digital que garantice en mis novelas cierta  calidad. Que los lectores sepan lo que pueden encontrar si le dan una oportunidad a esas obras. Porque este es un mal momento para los autores noveles y mientras espero la llamada de una editora o un editor que me complemente en mi escritura, sigo avanzando por mi cuenta. Nunca me rindo. Nunca. 

Por eso, quizás en breve, si la idea consigue tomar la forma que yo quiero, os presente mi nuevo sello editorial que me permita convertirme en la escritora que me gustaría ser.

Nota de unos meses después:
Después de consultar a varios editores freelance, por ahora esta idea mía de crear un sello digital me parece igual de factible que llegar a escribir una novela que interese a una editorial. Y, ante las dos opciones, me inclino por la segunda. Porque a mí lo que me interesa es escribir y las editoriales saben hacer mucho mejor que yo todo lo demás.  


Mis novelas en e-book a la venta en Amazon, sin DRM y por menos de tres euros. Y si no puedes comprarlas o solo quieres echarles un vistazo, déjame aquí un mensaje:


lunes, 11 de marzo de 2013

Seguro que tú también conoces a alguien hiperactivo. Te presento mi nueva novela.


Presentar esta novela me resulta difícil. Es una deuda saldada. Algo que tenía ganas de escribir hace muchísimo tiempo. Porque yo quiero a alguien hiperactivo. 

Se escribe por necesidad; de eso estoy segura. No para que te lean ni para hacerte famosa. Yo escribo porque necesito contar cosas. A veces es para dar esperanza, de ahí salió Escrita en tu nombre; otras para denunciar una situación que me repugna y entonces surgió La pintora de estrellas, en la que intento encender una luz para la superación del maltrato; La bruja de la luna plateada trata sobre la naturaleza humana, la tendencia de los seres humanos a ponerse del lado del mal o del bien siempre, incluso sin darnos cuenta, quizás por naturaleza. Ahora he terminado Prométeme que serás delfín. Y esta novela es la que más me ha costado escribir de todas mis obras. Llevo años dándole vueltas, pensando cómo enfocarla, cómo contar una situación real, que sufren muchas familias en sus propias carnes, en su intimidad. También quería hacer una crítica al sistema educativo en su faceta más cruel, la del abandono que somete al que es diferente o no se adapta, sin que los que también lo sufren en primera persona desde sus entrañas, los profesores, se sintieran atacados. Porque ellos también son perjudicados por el abandono al que, desde las administraciones, se ha condenado a la educación pública en los últimos diez años. Espero haberlo conseguido.

Muchas personas conocen a alguien hiperactivo: el hijo de un amigo, un compañero del colegio de tus hijos, la hija de tu jefe. Otros muchos lo tienen en su propia casa. Vivir con una persona hiperactiva significa vivir de otra manera. Y pocos sabemos realmente cuál es esa manera. En realidad, casi nadie más que los que conviven con alguien que padece el trastorno de déficit de atención, con hiperactividad o sin ella, los TDAH, saben bien lo que es, cómo piensa la persona que lo sufre y cómo suelen luchar hasta el infinito ellos y sus familias para salir adelante. Y mucho más ahora cuando todo lo que importa ha dejado de importar a demasiados. Cuando lo público agoniza y lo privado ni está al alcance de todos, ni por su naturaleza de aspiración elitista, casi nunca satisfecha, aporta soluciones para quienes molestan.

Prométeme que serás delfín es una obra muy diferente de mis otras novelas. Quienes me habéis leído ya lo veréis enseguida. Por eso, quiero recalcarlo. No encontraréis un estilo "refinado" como han calificado algunos a mi prosa (otros lo llaman con nombres más feos pero a esos quizás esta nueva novela les guste más, animaos a leerla). Cada tema requiere una forma distinta de narrar, un estilo apropiado, una voz. Tenedlo en cuenta al comenzar a meteros en el universo de Sofía. Aquí no hay ninguna Malena ni ningún Diego. Tampoco está Lila, a quien os presentaré también muy pronto. Pero estoy segura de haber cumplido mi objetivo y que, tras su lectura, cuando veáis a un niño subido a lo más alto de un columpio, gritando como loco, a punto de matarse, pensaréis que, quizá, no lo hace para fastidiar o porque está maleducado. Tal vez lo hace porque le gusta Tchaikosvky.

Ya han dicho de ella que es una novela negra atípica, con tintes de realismo social. Pero también es una novela humanista. Esta es su  sinopsis:

Una profesora de Primaria aparece asesinada en su aula. Tres de sus alumnas, amigas desde siempre e intentando evitar la CATÁSTROFE, deciden  intentar investigar quién ha sido el culpable. ¿Quién querría ver muerta a Adela? La lista es muy larga, pero otro hecho terrible la reduce drásticamente. A través de su mirada de niñas pero con la aguda intuición de la curiosidad infantil, el lector se adentrará en el mundo de Sofía, su amiga hiperactiva que más odiaba a la profesora. También conocerá por ella misma  a su madre, una doctora que vive solo para su hija.
Sin embargo, lo que las amigas descubrirán en su empeño, desearán no haberlo aprendido nunca.

Puedes leer algunos capítulos en la página de compra de Amazon (aquí), pulsando en Descargar fragmento yo, arriba a la derecha. Nunca publico mis novelas con DRM, así que puedes leerla en Kindle, pero también en Ipad, Iphone o cualquier otro dispositivo digital.

Espero que te guste.
Amelia

También puede interesarte:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...